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miércoles, 3 de agosto de 2011

Una Madre y su Hija


Sentada estaba sobre su cama, refugiándose en la oscuridad de su habitación mientras su cabeza estaba gacha y una pequeña lluvia de lágrimas adornaban su rostro, la soledad estaba carcomiendo su corazón mientras miles de pensamientos cruzaban su mente y una blanca hoja se refugiaba en sus manos. Había dudado durante tanto tiempo, había tratado de ser fuerte y luchar, de decirse a si misma que podría salir adelante y que aunque doliera algún día dejaría de hacerlo, una sonrisa llena de soberbia se asomo en su rostro al recordar la ultima vez que había tenido esperanzas, aquella  vez que había creído que realmente podría levantarse y luchar por las cosas que amaba pero aquello era mentira, limpio su rostro de aquellas húmedas gotas que de alguna manera solo la hundían mas en la soledad, termino de escribir su carta y firmándola, la dejo sobre la mesa de noche juntos a las pastillas que en pocos minutos la librarían del dolor y la angustia que cada día la atormentaban. Suspiro asustada de lo que haría puesto que sabia que aquello estaba mal, mas su dolor había cegado su mente y corazón y lo único que buscaba era descansar.

-Hola...- escucho como una peculiar voz la saludo, volteo su rostro y allí parada frente a ella estaba una pequeña niña de piel pálida y cabellos negros, aquella que había sido la única alegría que había tenido en toda su vida y aquella por la que había luchado tanto….- ¿Qué tienes mami?, ¿Por qué estas triste?....- pregunto la chiquilla con voz tierna, aquella mujer solo se limito a sonreír tristemente frente a su hija mientras esta la veía con aquellos grandes, oscuros e inocentes ojos.

-Nada pequeña…- respondió la madre tratando de no preocupar a su hija y tomándola, la cargo abrigándola entre sus brazos sintiendo el cálido abrazo de su niña….- son solo problemas, pero ya pasaran….- exclamo sonriendo, ¡Dios!, como amaba a esa niña, como le encantaba mantenerla entre sus brazos y deleitarse con el dulce olor a bebe que esta tenia. Suspiro hondamente al sentir como un abismo negro se tragaba su corazón, la amaba, amaba a su hija, pero estaba cansada, cansada del dolor, de la tristeza, de las derrotas, de las decepciones; estaba cansada de vivir y ver que el mundo solo era un infierno en vida, había dejado de creer que su vida mejoraría y así, no podría darle una buena vida aquella dulce niña.

-¿mami?...- llamo la pequeña a su progenitora.

-Dime querida…- respondió amorosamente la madre.

-No mueras….- dijo la chiquilla mirando fijamente a su madre….- por que yo no puedo vivir sin ti…- la mujer había quedado sorprendida al escuchar aquellas inocentes palabras de parte de su hija, miles de lagrimas comenzaron a brotar de sus ojos sin control mientras un dolor extrañamente amable se apoderaba de su corazón, y fue allí, justamente allí en ese momento en el que pudo sentir de nuevo aquella vaga sensación que hacia años no sentía, esperanza. Sin saber como ni porque solo se limito abrazar fuertemente a su hija mientras lloraba amargamente al ver que había estado a punto de dejar a su niña sola en ese salvaje mundo que la había lastimado y entendió y comprendió que si había una razón para vivir, que si había una manera de levantarse y que si había una manera para seguir adelante y a pesar de los golpes, no detenerse.

A lo largo de la vida vivimos experiencias que nos enseñan que el mundo no es tan fácil ni lindo como lo veíamos cuando niños, cuando creíamos que crecer era divertido o cuando pensábamos que vivir era simplemente pasar día con día; al madurar comenzamos a ver la realidad del mundo y comprendemos que no solo no es como creíamos sino que es cruel y doloroso, al experimentar aprendemos lo que es sufrir y reír , y en medio de la vida de cada quien se desarrollan distintos tipos de personas,  están los que se rinden y prefieren renunciar a la vida, están aquellos que con dudas y amarguras deciden seguir pero son los famosos “muertos en vida” y por ultimo están aquellos que siguen con esperanza, aquellos guerreros que se esfuerzan y que a pesar de caer mil veces las mil veces han de levantarse, aquellos que son agradecidos de las experiencias que te otorga el dolor y que aun cuando su corazón esta destrozado sonríen creyendo en “aquel” que dio todo por ellos y que en medio de toda dificultad siempre les da la victoria y las fuerzas para levantarse, ¿les conoces?, Si, son aquellos que tienen a Cristo con ellos.

No te mentiré, ni te pintare un cuento de hadas, y mucho menos te diré que con El jamás sufrirás y que tu vida será perfecta, no, porque no es así como muchos creen ya que aun los que creemos en Dios sufrimos y pasamos por problemas como tu, lloramos como tu y somos engañados como tu porque por encima de todo somos humanos, como tu.

¿Cuántos nos hemos sentido asi como esta mujer?, desesperados y cansados de la vida y el dolor, sin esperanzas ni fe de que en algún momento algo pueda mejorar, nos ha pasado pero ¿Sabes?, Jesús nunca dijo que seria fácil vivir pero ¿sabes que dijo luego?, prometió estar con nosotros aun por encima de las dificultades, prometió sostener tu mano en aquellos momentos de soledad, prometió secar tus lagrimas en medio de tu llanto, prometió abrazarte en momentos de dolor, prometió sanar tu corazón cuando este fuera dañado y por encima de lo demás, PROMETIO ESTAR CONTIGO EN TODO MOMENTO CONSOLANDOTE, CUIDANDOTE Y AMANDOTE. Por que es así, te ama con un amor tan inmenso y exagerado que murió en una cruz por pagar el precio que tu y yo debíamos haber pagado (Juan 3:16), pero El se ofreció en nuestro lugar a dar su vida para que fuéramos libres de esa condena.

Yo no se que problema tengas, puede que no allá experimentado el dolor por el que tu pasaste o estas pasando pero si puedo decirte que Dios me ha librado, consolado y ayudado en los momentos difíciles de mi vida y que JAMAS me ha fallado y que ha librado a miles de personas de eso por lo que tu estas sufriendo ahora.

Dios no tiene limites y no tiene preferencia, sea cual sea tu color, tu pasado, tu vida, tus gustos, tu país, El solo ve tu corazón y quiere Bendecirte, quiere darte miles de regalos y darte la vida que te mereces y lo único que El te pide es que le abras tu corazón y que aprendas amarlo así como El te ama a ti.

El solo espera por ti….búscalo.                      


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