Vistas de página en total

jueves, 14 de octubre de 2010

Cara o Cello

Holaaa,  de nuevo mis queridos hermanos, que El Dios Todo Poderoso siga Bendiciendo sus vidas, quisiera darle las gracias a todas y a cada una de las personas que leyeron mi primera predica, mil gracias por tomarse el tiempo de leerla y decirme su opinión, las cuales recuerdo son importantes para mi.

Bueno, he aquí les traigo de nuevo una palabra que El Señor puso en mi corazón un día mientras oraba, realmente es un tema tanto bonito y hermoso como confrontador, algo que creo a todos como cristianos nos ha pasado alguna vez, algo que tocó mi vida y que también me hizo reflexionar muchísimo sobre mi comunión con Dios, algo que me llenó de gran manera y algo que espero pueda tocar de igual manera sus vidas.

Cara o sello.

Se preguntaran qué quiero decir con este título o qué quiero transmitir, pero , , aunque no lo crean el titulo habla más que esta propia prédica.

Antes que todo,  quiero dar Gloria a Dios por esta prédica,  ya que como muchos saben, a la hora de ponerme a escribir, desarrollar la historia no se me hace sencilla,  pero sí mucho más fácil que elegir el titulo, y es que pienso que el titulo tiene que ser tan exacto que a veces encontrar uno que transmita solo con leerlo, todo lo que el autor quiere hacer llegar al público, es difícil, muy difícil. Sin embargo,  nuestro Dios es tan bello y tan directo,  que en noches anteriores mientras oraba vino  ese título: “Cara o sello” , a mi mente y me sorprendí ya que yo estaba ya pensando en escribir esta palabra,  más no se me había ocurrido el titulo y así de un momento a otro, Dios lo puso en mi mente y sinceramente lo demás vino por añadidura por así decirlo, yo tenía la idea de esta prédica, pero el titulo me dio la inspiración para escribir lo demás,; me dio más ideas y me dio creatividad, por eso doy gracias a Dios por este título, que para mi fue un milagro,  ya que obtuve de primero lo que yo siempre dejaba de último, por eso doy gracias, porque Dios,  conociendo mi forma de pensar,  me dio lo que yo exactamente necesitaba, un titulo que impactara y que transmitiera con sólo leerlo, todo lo que Dios quería decir por medio de esta palabra, lo cual espero que así sea.

¡Bien!, siguiendo en el mismo orden de ideas, quiero peguntarles, ¿Qué es lo primero que viene a sus mentes cuando leen las palabras “Cara o sello”?, una moneda ¿cierto?, una moneda común y corriente que por un lado tiene el dibujo de una cara y por el otro el dibujo de un sello; Se preguntarán por qué hablo de monedas, pero aunque me digan loca, esta palabra girara en entorno a este diminuto, valioso y sólido objeto: Una moneda.


¿Saben por qué nombro a la moneda?, porque nosotros muchas veces, como cristianos,  somos como esos pequeños objetos, ¿Qué quiero decir con esto?
Pues bien, nosotros, como hijos de Dios y como todos sabemos, estamos llamados a Adorar y alabar su nombre, estamos llamados a predicar su mensaje de Salvación y de Vida, a instruirnos en su palabra, a hacer su voluntad y a hacer lo correcto delante de Él, y nosotros como hijos obedientes deberíamos  hacer todo esto y seguir sus caminos.
Así como un padre disciplina y enseña a sus hijos, así mismo es Dios con nosotros, Él nos indica qué hacer, nos aconseja qué camino tomar, nos protege de males, nos consuela en medio de dolor y Bendice nuestras vidas, además de dejar su palabra la cual es nuestro manual de vida para ayudarnos e instruirnos para hacer como Él quiere.

Dios es fiel, Él nos ama,  nos cuida y sólo busca nuestra felicidad;  sin embargo,  nosotros en vez de agradecerle y entregarle nuestras vidas,  le desobedecemos haciendo nuestra propia voluntad bajo nuestro inmaduro, necio e inconsciente juicio.

Nosotros,  como hijos, muchas veces fallamos, como jóvenes creemos que podemos con todo,  o que tenemos todo controlado, hacemos caso sólo cuando queremos o nos conviene y desobedecemos cuando algo no nos parece o no nos gusta ser controlados.

Y aquí es donde vuelvo y caigo en mi anterior comparación, ¿Por qué nos comparo con una moneda?, fácil, por el simple hecho de que muchas veces le damos la cara  a Dios solo cuando lo necesitamos, cuando requerimos de su consuelo, de su ayuda en algún problema o cuando queremos obtener algo, mientras que, en el resto del tiempo, no nos acordamos más de Él.

Es decir, muchas veces somos como esos hijos que son sólo cariñosos cuando necesitan algo y odiosos cuando ya lo obtienen o simplemente ya no lo necesitan.

Por eso,  somos como monedas, porque somos cara cuando estamos en las malas y necesitamos de Él, pero nos volvemos sello al obtenerlo o ya no necesitarlo, es decir,  le damos la espalda a Dios cuando ya estamos bien, cuando hemos resuelto el problema que teníamos o cuando ya no estamos necesitados.

En pocas palabras, no somos fieles, somos inconstantes en los caminos del Señor y aunque digamos amarlo, no lo demostramos,  sino que creemos estar bien al sólo buscarlo cuando es por alguna necesidad, pero entonces, ¿Dónde queda el interés en buscarlo cuando no estamos pasando por algún desierto?, ¿Dónde queda el deseo de acercarse a su presencia para simplemente adorar su nombre o agradecerle por las incontables veces que nos ha bendecido o ayudado?, ¿Entonces en donde queda ese dichoso amor que decimos tenerle a Dios?, O ¿es acaso sólo interés?.

Veámoslo así, Dios es misericordioso con cada uno de nosotros, el dice: “Venid a mi los que estén cansados y yo los haré descansar” y wao que gran Bendición cuando podemos ir hasta su presencia y pedir de su misericordia en nuestras vidas, presentarnos ante Él, cara a cara,  por así decirlo, pedir que nos ayude en algo y recibirlo, es maravilloso y todos los que lo hemos vivido sabemos que es así, pero ¿qué sucede luego de esto?, después de recibir la bendición y el consuelo de Dios ¿qué hacemos?, ¿le damos las gracias?, ¿le adoramos?, o ¿simplemente le damos la espalda y alguna excusa para no hacer ninguna de las cosas que dijimos anteriormente?.

No sé ustedes,  pero yo lo he hecho, yo en lo personal, le he dado la espalda a Dios cuando pensaba que ya no necesitaba de Él, yo era de las buenas para pedir y excelente para dar la espalda e irme lejos, de aquellas que daban excusa tras excusa para no comprometerse más de lo que ya estaba, para decirle que no a un culto, a un evento o una presentación.

Yo era de las “moneditas” que creían sabérselas todas en cuanto los caminos de Dios, aquella que creía que con pedir y pedir bastaba, la que creía que Dios estaba solo para mi y no yo para Él. Yo Alicia Karolina, era de las que jugaban “Cara o sello” y que creía que haciéndolo sería Feliz.

Inconstante era mi comunión con Dios, sin sentido mis oraciones y vacías mis palabras.
Pero qué triste cuando llegas a ese momento en tu vida en el que te preguntas realmente: ¿Qué estás haciendo en la iglesia?, ¿Qué hago con mi vida?, ¿soy feliz?, ¿Cuál es mi propósito?, aquel momento en el que tu corazón grita “estoy vacío” desgarrándote el alma y haciéndote una persona triste, infeliz, confundida y perdida.

Como duele reconocer tus errores y darte cuenta de que la manera que vives es incorrecta, ¿Cómo cambiar?, ¿Cómo volverme a Dios cuando he sido tan mala e interesada?, ¿Cómo pedirle misericordia cuando rechazo le di por tanto tiempo?

Pero,  ante todo, aunque pasen los días, meses y años, aunque el ser humano viva, muera, se equivoque, se arrepienta, nuestro Dios siempre es el mismo, y siempre será aquel Padre,  esperando pacientemente a que su hijo vuelva a Él para arroparlo, consolarlo y borrar su pasado, aquel amoroso Dios que misericordiosamente nos guía de nuevo a sus brazos para transformarnos y hacernos relucir mucho más que el sol.

Yo fui dichosa, porque a pesar de mi trato a Dios, a pesar de mis fallas, de mi inconstancia y de todas las excusas que le di, Él en su GRANDISIMA MISERICORDIA, me permitió abrir los ojos para darme cuenta yo misma  lo ciega que estaba y el tipo de cristianismo que vivía.

¿Cómo necesitar solo una que otra cosa de él, cuando lo necesito todo?, ¿Cómo no agradecerle por algo cuando me lo ha dado todo?, ¿Cómo no amarlo si Él me ama a mi?, ¿Cómo no entregarle mi vida, si Él entregó la de su único hijo por mi?, ¿Cómo darle la espalda cuando él nunca me la ha dado a mi?

Que equivocada y que ciega estaba al creer que podía vivir mi “propio evangelio”, porque no es que Dios necesite de mi, no es que yo sea su único hijo, es que El en su misericordia y verdad me ama y me ha dado la dicha y privilegio de conocerlo y tenerlo en mi vida, porque yo necesito de Él mas que cualquier otra cosa.

Yo,  en lo personal, amo ser joven, me encanta la etapa que estoy viviendo ahora, Dios ha renovado mi vida y la palabra inconstante fue tachada de mi diccionario para su Gloria, mi espalda fue cambiada por mis rodillas postradas ante El y mis excusas se volvieron en miles de razones para Adorarle, alabarlo y entregarle mi vida. Amo la nueva vida que mi Padre me dio, Dios es mi consuelo en los momentos difíciles y mi paz y alegría en los buenos; de vez en cuando recuerdo mi pasado y por mi mente vienen de nuevo aquella vida sin sentido que llevaba pero no para martirizarme,  ni castigarme,  puesto que las cosas viejas pasaron he aquí todas son hechas nuevas, y yo soy nueva Criatura, sino que pienso en ellas para recordar lo bueno que ha sido Dios conmigo, lo recuerdo para no olvidar de donde Dios me salvo y del vacío del cual me sacó, y para nunca olvidar lo dichosa que soy al tenerlo conmigo, porque Gracias a Él soy una mujer virtuosa y Bendecida que a pesar de las dificultades siempre sale en victoria.

Fui cambiada y renovada gracias a su infinito amor, y aunque hayan pasado años ya desde aquello,  mi corazón se estremece y de mis ojos salen lagrimas porque aunque pase el tiempo nunca me cansaré de decir, que mi DIOS ES GRANDE, ES HERMOSO, ES INCOMPARABLE, ES BUENO, ES ÚNICO, ES FIEL, ES AMOROSO, ES VERDADERO, ES ETENO, ES PODEROSO, ES MISERICORDIOSO, ES NUESTRO CONSUELO, ES NUESTRO ESCUDO, ES NUESTRA FELICIDAD y simplemente ES TODO.

Por eso, en este momento,  mis queridos hermanos, les exhorto a que reflexionemos sobre nuestras vidas, sobre nuestra intimidad con El Señor, con nuestro estilo de vida y con lo que queremos ser en sus caminos.

Dejemos a un lado las excusas y veámosle cada día cara a cara, dejemos de ignorarlo y escuchemos los hermosos planes y bendiciones que tiene para nosotros y transformemos nuestra inconstancia en la más fuerte, verdadera, eterna y sincera de las fidelidades.

Alabemos y busquemos a nuestro Dios, no sólo en momentos difíciles sino también en los alegres, ya que gracias a Él es que podemos gozar de ellos, que nuestra entrega a Dios sea en las buenas y en las malas, en los días fuertes y en los días fáciles, en los días cansados y en los días tranquilos, en los días de necesidad y en los días de riqueza.

Que sea nuestra alabanza cada día y sin importar la situación por la que estemos pasando y que siempre tengamos presente el hecho de que Dios TODO LO PUEDE y que con ÉL, TODO LO TENEMOS.

Que si ÉL pudo cambiar mi vida, también lo hará con ustedes.

De los errores se aprende, esa es una vedad que conocemos,  pero que muy pocas veces aplicamos a nuestras vidas, ya que más de una vez cometemos el mismo error,  a los que así como yo han pasado por esta situación, los Bendigo ya que por la gran misericordia de nuestro Señor han salido de ella y han recapacitado así como yo, y a los que aun están en ella, les invito a que reflexionen acerca de su comunión con Dios y les invito a que dejen de jugar “Cara o Sello”, que cambien sus vidas y que realmente se comprometan con El Señor lo más pronto posible, ya que Dios siempre permanece, pero nosotros no, nuestro tiempo en esta tierra es limitado y sé bien que ninguno quiere llegar al final de su vida y cuestionarse todas y cada una de las cosas que se perdieron al no recapacitar a tiempo.

Les invito a ser verdaderos cristianos, a ser fieles, a ser constantes, a ser humildes, victoriosos, a ser vencedores y a una vida junto a nuestro Dios eternamente.

Nosotros como cristianos deberíamos exigirnos ser diferentes al mundo, a ser radicales, a ser vencedores, a ser victoriosos, a ser fuertes y a ser aquellos valientes, atrevidos servidores y guerreros que se atrevan a todo por Dios sin importar “que” o “¿Cuándo?”, aquellos que rompan esquemas para la Gloria de nuestro Rey y que demuestren con su propia vida la dicha y Bendición de tener a Cristo en nuestras vidas.

Dios nos llama a marcar el mundo por medio de nuestra autenticidad para su Gloria y para su Honra, así que, pues, dejemos de ser simples y comunes monedas de cara o sello,  sino que de ahora en adelante y cada uno de nuestros días, seamos como aquellas extrañas y únicas monedas que rara vez se ven pero que marcan la diferencia, así como aquellas extrañas y escasas monedas que muestran el símbolo de la cara por ambos lados. Aquella moneda que la veas por donde la veas siempre te dará la cara.

Por tanto,  pues, no seamos una simple moneda que un día le da la cara a Dios y al otro la espalda; seamos únicos, conforme a Dios, agradables a Dios, seamos originales y marquemos nuestra vidas para que el mundo entero conozca a nuestro Dios, seamos como aquellas raras monedas “cara a cara” que siempre estén dispuestos a mirarlo y a darlo todo por EL.

No hay comentarios:

Publicar un comentario